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¿Cuáles son las ventajas de la mediación respecto al proceso judicial en el ámbito de la franquicia?

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VENTAJAS DE LA MEDIACIÓN VS AL PROCESO JUDICIAL.

El proceso de mediación es voluntario, en cambio el proceso judicial, al menos para la persona demandada, no lo es. En la mediación, esta ventaja se materializa básicamente en que todas las partes de un conflicto deciden por ellas mismas si inician o no la mediación. Una vez iniciada, esta sigue siendo voluntaria, por lo que cualquiera de los implicados puede apartarse de la mediación y darla por finalizada en cualquier momento.

La mediación es confidencial, el proceso judicial no lo es. La confidencialidad permite que todas las personas que participan en la mediación puedan exponer su punto de vista y explicar sus motivos sin que exista el peligro de que aquello que hayan manifestado pueda ser aportado como prueba en su contra en un juicio.

Además, ello favorece que las partes se expresen con más claridad y transparencia, pudiendo exponer cuáles son sus intereses y prioridades, lo que facilita que puedan proponer diferentes opciones para llegar a un acuerdo.

La mediación puede realizarse con anterioridad al inicio de un proceso judicial o bien con posterioridad al mismo. Incluso se puede iniciar una mediación durante el proceso judicial y, si las partes llegan a un acuerdo, el juez recogerá el mismo en una resolución judicial (es decir, la sentencia será exactamente el acuerdo al que hayan llegado las partes por ellas mismas). Si la mediación finaliza sin acuerdo, se puede acudir posteriormente a un proceso judicial o, si este se había iniciado, reanudarlo.

El proceso de mediación es flexible, es decir, todos los intervinientes tienen la posibilidad de diseñar junto con la persona mediadora el proceso en sí mismo: número de reuniones, duración del proceso, periodicidad de las reuniones y duración de las mismas… La mediación se caracteriza por la inexistencia de las formalidades propias del procedimiento judicial.

Respecto a los costes, podemos afirmar que los que se derivan de la mediación son muy inferiores a los que se producen en el procedimiento judicial. Y cuando hablamos de costes, no nos referimos solamente a lo económico, sino que lo extendemos al ahorro de tiempo para la resolución del conflicto, así como al menor desgaste de las relaciones comerciales, profesionales, laborales y personales entre las partes que han intervenido.

Un ejemplo de ello lo encontramos en el Libro Blanco de la Mediación en Cataluña (en la página 143), en el apartado referido a tiempo y coste de resolución de un conflicto en España, valorado en 200.000 euros, presentándose los siguientes datos:

  • PROCESO JUDICIAL: Tiempo: 730 días €: 30.000 euros
  • PROCESO MEDIACIÓN: Tiempo: 74 días €: 7.667 euros

Por último, destacar que los acuerdos de mediación son consensuados por las partes y son de obligado cumplimiento. Si estas lo deciden, pueden acudir a un notario y elevarlos a público, por lo que además tendrán carácter ejecutivo. La sentencia judicial es dictada por un juez o magistrado, que es quien decidirá la resolución del conflicto, siendo lo más habitual que haya un ganador y un perdedor.

La realidad es que al final de un proceso judicial (primera instancia, segunda instancia, casación…) todos son perdedores, ya que quien obtiene una sentencia favorable también ha sufrido un desgaste personal/profesional, un coste económico y, cuando finalmente hay sentencia firme (contra la que no cabe recurso alguno), quizás, lo solicitado al inicio del procedimiento ya no es la mejor solución. Con el acuerdo de mediación todos los implicados salen ganando, porque son ellos, y no un tercero, quienes han decidido los extremos de ese acuerdo. En caso de que no se llegue a un acuerdo, siempre pueden acudir a los tribunales de justicia.

Finalmente, tras un largo proceso judicial, la parte “ganadora” se verá en la tesitura de tener que ejecutar el resultado de la sentencia, extremo que puede ser muchas veces difícil o imposible o, en cualquier caso, puede implicar un nuevo procedimiento judicial para la ejecución, puesto que el “perdedor” puede no estar interesado en cumplir voluntariamente con el resultado de la sentencia. En un acuerdo de mediación, construido por las partes, estas manifiestan su colaboración también para la ejecución de los acuerdos alcanzados, que asumen como la mejor solución para ambos, de modo que se facilita, también, la efectiva implantación, en la realidad, de los concretos acuerdos elegidos para resolver el conflicto.

Ambas opciones para resolver un conflicto (proceso judicial y mediación) son legítimas y válidas, simplemente, se han de conocer sus peculiaridades para poder decidir en cada situación cuál es la más adecuada para la resolución efectiva del problema.

  MARTA MÉNDEZ PICHOT, SOCIA COFUNDADORA DE GIRA
20/12/2017
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